Este propuesta senderista, con baño incluido en el gran río de la Costa del Sol, permite recorrer uno de los parajes más exuberantes y desconocidos de la geografía malagueña. El recorrido transita por abandonados senderos en uno de los bosques donde, durante la Gran Rebelión morisca de 1569, los musulmanes se escondían para emboscar a los cristianos venidos de la costa a domeñarlos.

La ruta hace una parada en una de las mejores atalayas del sur de la Sierra de las Nieves, Puerto Blanco, donde se yergue aún orgulloso un notable cortijo que se deteriora sin remedio para pena de los pocos que transitan estas veredas. Desde este punto, un carril nos hace descender hasta el fondo del valle del río Verde, en cuyas aguas conviene refrescarse tras la vertiginosa bajada final por un cortafuegos. Tras el obligado chapuzón, en una charca por encima de la famosa poza del Canalón, o en ella misma, toca retornar al punto inicial de partida por un carril, repitiendo parte del recorrido hecho.

Aguas cristalinas del Río Verde de Istán

Los protagonistas de esta ruta son dos: los alcornoques de la Dehesa Bornoque y el valle del Río Verde. Para conocerlos debemos desplazarnos hasta el pueblo blanco de Istán, el manantial de la Costa del Sol. Dejaremos atrás esta población por la parte alta, siguiendo una carretera que se hará terriza a los pocos kilómetros. Tras obviar un carril a la derecha, que conduce a Monda por la Cañada del Infierno, el camino nos hará descender hasta la vera del Río Verde en el paraje de Vado Bornoque, donde dejaremos el coche aparcado en un ensanche del carril. Desde este punto no se puede seguir más allá al haber una cadena cerrando el camino.

Abajo puede verse la casa naranja donde debemos desviarnos buscando el sendero que nos asciende a Puerto Blanco.

Comenzamos la marcha subiendo una cuesta en cuya parte alta hay una cancela que se puede rodear por un lado. A continuación el carril nos introduce en la rica campiña de ribera del Río Verde. Tras unos 20 minutos de marcha, debemos estar atentos cuando lleguemos junto a una casa color naranja que hay a la vera del carril. En este punto debemos mirar a nuestra derecha en el sentido de la marcha y buscar entre los alcornoques un sendero bastante ancho aunque algo abandonado que debemos coger para introducirnos en el frondoso bosque de la Dehesa Bornoque.

El sendero nos lleva por el frondoso corazón de la Dehesa Bornoque.

Este tramo de ruta, de unos 40 minutos, es una auténtica delicia para los senderistas, ya que caminamos por un sendero umbrío, lleno de plantas frondosas, un auténtico vergel natural donde es fácil imaginar a los moriscos que emboscaban escondidos entre los alcornoques a los soldados cristianos de Marbella enviados a matarlos.

El sendero nos sumerge en el corazón de las 1.200 hectáreas de alcornoques que conforman la Dehesa Bornoque.

El sendero es fácil de seguir por ser antiguo camino de mulas. Diversos ramales secundarios se desgajan de él pero no debemos desviarnos, siempre ir por el camino principal.

La subida es progresiva por una zona de umbria donde crecen todo tipo de plantas húmedas asociadas a los alcornoques.

Tras varias lazadas en este bosque tupido, poco a poco se va despejando y de repente, nos encontramos en un cortafuegos. Debemos tomarlo hacia la izquierda, ascendiendo un repecho algo intenso durante unos cientos de metros. Ya vemos a lo lejos uno de los premios del día: el cortijo de Puerto Blanco.

Este antiguo cuartel de la Guardia Civil estuvo habitado por una familia de pastores cuyos hijos bajaban a Istán todos los días a ver la serie Curro Jimenez.
A la izquierda puede verse Istán (con el mar de fondo). Este cortijo controlaba toda la zona del valle del Río Verde

Este edificio fue en su época cuartel de la Guardia Civil y casa del guardia forestal de esta zona. Desde este punto se tiene un dominio completo de gran parte del valle del Río Verde, viéndose el mar, Istán, Sierra Blanca, Sierra Canucha, Sierra Real y Sierra de las Nieves.

El macizo calcáreo del Torrecilla a cuya sombra puede verse el boscoso valle del Río Verde y la Dehesa Bornoque. Todo un vergel a las espaldas de la Costa del Sol.

El cortijo está ruinoso y, aunque conserva bastante bien algunas habitaciones, no conviene entrar dentro. A unos metros se encuentra otra edificación donde se cocía el corcho proveniente de la Saca que se hacía a los alcornoques. Una actividad que aún se practica en la Dehesa Bornoque.

Interior del cortijo de Puerto Blanco.

Tras un merecido descanso en Puerto Blanco, nos incorporamos a un carril que sale del cortijo en dirección Noreste. Al poco encontramos una bifurcación que debemos tomar a la izquierda. Por este camino salpicado de pinos y alcornoques vamos descendiendo por la Loma del Capitán.

El carril nos hace descender hacia el valle del Río Verde.

Tras dejar atrás unas colmenas llegaremos a un punto donde el carril muere y, a mano izquierda, debemos coger un cortafuegos que nos hará descender con decisión hacia el fondo del valle del Río Verde. El cortafuegos termina en un sendero bien marcado que nos llevará hacia la izquierda hasta desembocar en un carril.

Junto al inicio del cortafuegos se han apilados sucesivas «pieles de alcornoque» que se convertirán en el corcho de miles de botellas.

Tenemos dos opciones: podemos seguir hacia la derecha, remontando el río durante unos 15 minutos hasta llegar al río junto a una charca, la Poza de la Piedra, donde podemos darnos un merecido chapuzón.

Poza de la Piedra, en cuya superficie podemos dejar las mochilas antes de darnos un baño en esta charca donde no se hace pie.

Incluso podemos continuar unos cientos de metros más hasta donde muere el carril junto al cortijo en ruinas de la Manoncilla. La otra opción sería girar a la izquierda unos cientos de metros hasta conectar con otro carril que es cruzado por una acequia.

Acequia que cruza el carril. Hacia abajo nos espera la Charca del Canalón. El regreso se hará subiendo por esta carril durante unos 30 minutos hasta donde dejamos el coche en el Vado Bornoque.

Este carril, a mano derecha nos llevará en pocos minutos en descenso hasta el río, muy cerca de la Charca del Canalón, uno de los lugares más soberbios de estas sierras.

Espectacular rincón de la Sierra de las Nieves donde podemos apagar el calor en las frías aguas del Río Verde.

En cualquier caso, la vuelta será por el carril que es cruzado por la acequia, a pocos cientos de metros encontraremos la casa naranja mencionada al inicio de esta descripción y desde allí hasta el coche en Vado Bornoque sólo restan unos 25 minutos de caminata.

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